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miércoles, 17 de abril de 2013

Contraseña Editorial publica ‘Buen comportamiento’, la novela que supuso el regreso de la irlandesa Molly Keane después de dos décadas de silencio


Buen comportamiento.
Molly Keane.
Traducción de Gregorio Cantera.
Ilustración de la cubierta de Iban Barrenetxea.
Contraseña Editorial.
Formato: rústica. 21 x 13 cm.
360 páginas.
PVP: 19,90 euros
Fecha de publicación: abril de 2013.

De la mano de Contraseña editorial, uno de esos sellos tan modestos como ambiciosos en sus postulados estéticos, nos llega la obra que supondría el regreso a la escena literaria de Molly Keane, cuyo verdadero nombre era Mary Nesta Skrine, tras más de veinte años sin publicar. Publicada en 1981 y finalista del Premio Booker de ese año –que iría para Salman Rushdie por Hijos de la medianoche–, Buen comportamiento, es una despiadada crónica, poblada por una galería de personajes inolvidables, de la decadencia de la aristocracia angloirlandesa que tan bien conoció la autora y a la que, a su manera, ella mismo perteneció, encarnada aquí por la familia de los St. Charles, que bajo su disfraz de opulencia habita una especie de residencia-fortaleza amenazada de ruina.

Aroon, la narradora, que solo aspira a obtener el amor y la aprobación de sus seres queridos; sus padres, y su hermano, Hubert viven inmersos, intentando mantenerse al margen de las realidades de la vida, en la hacienda de Temple Alice rodeados de un esplendor decadente y obsesionados con observar a rajatabla las ineludibles exigencias del “buen comportamiento”, una fachada, como nos sugiere Iban Barrenetxea en su fantástica, una vez más, ilustración de la cubierta, tras la que se ocultan oscuros secretos y crueldades inconfesables.

Nacida en 1904 en Newbridge (Irlanda) Molly Keane, además de trazar una exitosa carrera
Molly Keane en 1983. NPG. © John Swannell/Camera Press.
como autora dramática –varias de sus obras serían dirigidas por John Gielgud, quien, por cierto, participaría como actor en los años 80 en alguna de las adaptaciones televisivas de las últimas novelas de la autora– publicaría entre 1928 y 1956 un total de once novelas con el seudónimo de M. J. Farrell, especie de escudo que le permitía poder seguir manteniendo su acostumbrada vida social sin que pesara sobre su reputación el estigma de la escritura. En 1981, ya utilizando su nombre de casada –su marido había fallecido de forma repentina en 1946–, puso fin a una larga sequía con la aparición de esta obra, calificada por P.D. James como “espléndida (…) maravillosamente escrita, soberbia” y cuyo caluroso recibimiento llevaría a esta ya octogenaria amante de Jane Austen y entrañable amiga de Elisabeth Bowen, a dar forma en los años siguientes a títulos como Time after Time, Loving and Giving y Queen Lear.

Keane –quien por cierto escribió una novela titulada Two days in Aragon, como aragonesa es la editorial que ahora la pública, aunque la obra, debemos aclarar, no alude a la región española sino a la casa epónima– murió el 22 de abril de 1996 en su pequeño cottage de Ardmore (County Waterford), donde residió durante muchos años junto a sus hijas, y en la que conservaba una bella colección de pintura irlandesa moderna, en la que ocupaba un lugar de excepción la obra de Nora McGuinness.

martes, 26 de marzo de 2013

Belvedere publica por primera vez en español, siguiendo la última edición revisada por el propio autor en 1926, ‘Confesiones de un joven’, autobiografía de George Moore

Confesiones de un joven.
George Moore.
Traducción de Ricardo Bestué.
Editorial Belvedere.
Formato: rústica. Formato: 14 x 21 cm.
288 páginas.
PVP: 17,50 €.
Fecha de publicación: marzo de 2013.

Escrita inicialmente como una novela y publicada por primera vez en 1888, gracias a la intercesión del editor, finalmente como una autobiografía, Confesiones de un joven recorre el periodo que va desde el momento en que el autor, tras reunir el dinero de la herencia que percibió al morir su padre, viajó a París con la intención de ver cumplido su sueño de convertirse en pintor, hasta que varios años más tarde, ya de vuelta en las islas, consiguió dar forma a obras como A Mummer’s Wife, tenida como la primera novela realista de la literatura inglesa, o Esther Waters, considerada su mejor novela, todo un éxito que le encumbró como uno de los grandes escritores de su tiempo.

Entre esos hitos ocurrieron numerosos acontecimientos –que son los que nos traslada una obra que ha tomado como referencia la última edición revisada por el propio autor en 1926– que nos descubren, entre otras cosas, el bullente París de aquel tiempo, una ciudad que aún portaría durante varias décadas más el título de centro cultural del mundo. George Moore (Moore Hall, 1852– Londres, 1933) llega a la capital parisina en 1873, justo en un momento de enorme agitación cultural en el que el romanticismo tardío convive con el parnasianismo y el simbolismo mallarmeano, al tiempo que el Naturalismo de Zola o los Goncourt –que tan decisivamente le influirá– gana terreno en el ámbito literario de forma similar a como el incipiente Impresionismo se consolida en el campo pictórico. Moore, que ha abucheado a Manet o Degas durante la celebración de la Tercera Exposición, no tardará en darse cuenta de que no tiene aptitudes para llegar a ser un buen pintor, pasándose a la escritura, donde probará suerte en primer lugar con la poesía, luego con el periodismo y finalmente, acumulando un creciente miedo al fracaso tras sus frustradas experiencias pasadas, con la novela.

Tras su bohemia estancia en París, Moore, previo paso por su Irlanda natal, se instalará en
Londres, donde deberá aprender de nuevo a familiarizarse con su idioma materno ya que no sólo piensa sino que también siente en francés. Quien había crecido oyendo recitar a su padre las novelas de Walter Scott lee entonces a James, Meredith, Eliot, Hardy, Blackmore o Stevenson mientras comienza a cimentar su densa carrera como autor. A partir de ahí la actividad literaria no le abandonará, ejerciendo exitosamente como crítico de arte y despertando el recelo de las mentes más pacatas de la sociedad puritana de su época. Su participación dentro del movimiento del Renacimiento Literario Irlandés tampoco será menor y su conversión al protestantismo así como sus tormentosas relaciones con su hermano Maurice, entre otros destacados capítulos de su peripecia vital, también darían para mucho; sin embargo, esto ya desborda los márgenes de una obra, la que aquí nos convoca, a la que en una última revisión el autor añadirá una serie de ensayos guardados hasta entonces en un cajón y que forman parte de la presente edición. Se trata de “Culto a los cómicos (una crítica a los actores)”, “Una visita a Médan”, “Una actriz del siglo XVIII”, “Le Revers d’un grand Homme” y “Epístola a los galeses”.

Con la publicación de Confesiones de un joven, Belvedere, editorial nacida en Madrid en 2007 con el objetivo de difundir las letras de las islas británicas y especializada en la recuperación de obras inéditas en España o descatalogadas de la literatura angloirlandesa, vuelve a editar de nuevo un título de George Moore. En la anterior ocasión, en 2008, se trató de la arriba mencionada Esther Waters, “una novela –como el propio autor indicó en su Epístola dedicatoria– tan característicamente inglesa como Don Quijote es española”.

  • Puede adquirir Confesiones de un joven de George Moore aquí.

jueves, 17 de enero de 2013

Nórdica vuelve a caer rendida ante el talento del irlandés Flann O’Brien con la publicación de su novela póstuma ‘La saga del sagú de Slattery’



La saga del sagú de Slattery.
Flann O’Brien.
Traducción de Antonio Rivero Taravillo.
Encuadernación: rústica. 13,5 x 22,5 cm.
96 páginas.
PVP: 12,50 euros.
Fecha de publicación: enero de 2013.


A pesar de su relativamente breve producción, Flann O´Brien (Brian O’Nolan, Strabane, Tyrone, 1911-Dublín 1966) está considerado, junto a Joyce y Beckett, como uno de los tres grandes escritores irlandeses del siglo XX.  Admirado, además de por los anteriores, por escritores de la talla de Graham Greene, Jorge Luis Borges, Dylan Thomas o Anthony Burgess e incluido por partida doble (gracias a El Tercer Policía y Crónica de Dalkey) en El canon occidental de Harold Bloom, la mordaz obra de este funcionario que firmó, para salvaguardar su identidad, con el seudónimo de Myles na gCopaleen sus colaboraciones el Irish Times durante 26 años, goza en los últimos tiempos en España de una merecida celebridad gracias a la labor de Nórdica, que tras haber publicado en su colección En Nadar-dos-pájaros todas sus novelas (El Tercer Policía, Crónica de Dalkey, La boca pobre y La vida dura) nos presenta ahora su novela póstuma, un calificativo, que como nos comenta el traductor de la obra, Antonio Rivero Taravillo, en su prólogo, “parece fuera de lugar aplicado a un texto que no es en absoluto zombi y que, inconcluso, tiene todo el encanto de las promesas felices.”

Construido como una sátira de Estados Unidos e Irlanda protagonizada por una ideóloga de una peregrina revolución alimentaria, esta novela “sobre las patatas, el petróleo y las relaciones entre Irlanda y Estados Unidos” que el propio Joyce definió como “realmente divertida” y en el que Rivero Taravillo encuentra –merced a “la crítica de costumbres, el cientifismo bizarro y la filantropía descacharrada” que transpira–, mucho de un autor al que, por cierto –entre otros muchos maestros– ha traducido, como el Swift de Los viajes de Gulliver y de Una humilde propuesta, llega a nuestras librerías por estas fechas con la garantía de ser un título tan original, entretenido y extravagante como los que consagraron en vida al autor.

Con sus casi cien páginas La saga del sagú de Slattery inaugura además un nuevo año para el que Nórdica nos tiene, como de costumbre, preparados un menú repleto de bocados exquisitos, especialmente en lo que tiene que ver con el ámbito de la novela ilustrada y el cómic. De este modo, a la obra de O’Brien, le sucederán títulos como la edición ilustrada por Agustín Comotto de La muerte de Iván Ilich, la que nos presentan como la mejor novela visual de Masereel (Mi libro de horas), los Cuentos de Poe ilustrados por Gris Grimly o la edición de una de las últimas creaciones de Schnitzler, Novela soñada, acompañada en este caso de las ilustraciones de Jakob Hinrichs. A los anteriores hay que sumar también la publicación de Naíf Súper, una de las novelas noruegas más exitosas de los últimos años.

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