martes, 28 de agosto de 2012

'El lago en las pupilas', la última novela de Luis Goytisolo, en librerías a partir del 10 de septiembre


Después de que el pasado mes de marzo Luis Goytisolo viese culminada una vieja aspiración al poder ver reunida en un solo tomo (prologado por Ignacio Echevarría) su Antagonía -tetralogía que ya en su momento el Premio Nobel de Literatura Claude Simon considerase como una de las grandes novelas del siglo XX, junto a En busca del tiempo perdido y El cuarteto de Alejandría- gracias a la edición con la que Anagrama celebró sus 500 títulos de Narrativas Hispánicas, el escritor barcelonés de 77 años vuelve a estar de actualidad, en este caso, tras confirmar Siruela que su próxima novela llegará a las librerías el próximo 10 de septiembre.

El lago en las pupilas, que así se llama esta obra que no llega a las 200 páginas, cuenta la historia de Gloria y Marcel, dos seres que buscando el pasado de sus respectivas familias coincidirán en Riofrío, un pequeño pueblo de montaña que en el pasado no escapó a las turbulencias de una guerra civil. En la raíz de los problemas que atormentan a estos dos personajes, se encuentra, a su vez, Richard, un periodista que cubre la información relativa a una cumbre económica que tiene lugar en la exclusiva localidad suiza de Locarno, que mantiene una relación erótica que es trasunto de otra que se mantuvo en ese mismo lugar en los años sesenta. Cierra el cuarteto protagonista El Moro, hoy un respetable empresario, que ocupa el tiempo de su jubilación en redactar unas memorias que han de limpiar su controvertido papel en los viejos tiempos de Riofrío.

Estas cuatro líneas narrativas sostienen un relato en el que el humor y el desasosiego se dan la mano y que suponen un nuevo jalón dentro de la larga y prolífica trayectoria del menor de los Goytisolo, de aquel que comenzara su carrera literaria durante la década del 50 dentro del llamado “realismo social”, que proyectó en la cárcel de Carabanchel, donde permaneció algunas semanas represaliado por el franquismo, su obra mayor y que, tras haber ganado algunos de los más prestigiosos premios y de ser admitido en la Real Academia de la Lengua, todavía tuvo aliento para seguir explorando nuevos rumbos narrativos, con los que ahora podemos seguir saciándonos.

Cuadernos del Vigía inaugura con Raúl Brasca su colección de Microrrelatos


Las gemas del falsario.
Raúl Brasca.
Cuadernos del Vigía. Col. Microrrelatos, nº 1
Páginas: 84.
Formato: 14,3 x 21 cm.
Encuadernación: Rústica con solapa.
PVP: 11 €.

Cuadernos del Vigía, la editorial granadina nacida a finales del pasado siglo, sigue abriéndose a nuevos territorios. Si en un primer momento, su objetivo declarado era el de publicar a poetas jóvenes y noveles en lengua española, sin desdeñar la posibilidad de sumar a su catálogo a otros autores de prestigio del ámbito hispano, pronto fueron ensanchando sus horizontes, tanto al campo del ensayo como a la narrativa breve como, por fin, hiperbreve. De este modo, animados por el impulso de sus talleres de creación, han decidido poner en marcha una nueva colección dedicada en exclusiva al microrrelato que ha inaugurado el autor argentino Raúl Brasca, uno de los escritores de microficción–de “cuentos brevísimos”, como los llamaban, recuerda el autor, cuando empezó a cultivar el género- más importantes en lengua española.

La obra de Brasca, como nos recuerdan desde esta editorial caracterizada por cuidar tanto el contenido como el diseño de sus libros, contiene en esencia las claves narrativas de un género -que él reconoce como el “más natural” de cuantos practica-, que en los últimos tiempos está adquiriendo un interés creciente y que en su caso le sirve para explorar un buen puñado de fronteras temáticas y formales, incluyendo los caminos de la oralidad.

En Las gemas del falsario este ingeniero químico de formación de 64 años, colaborador de Cultura de La Nación y director de la Jornada Ferial de Microficción en la Feria del Libro de Buenos Aires, rastrea a través de 54 historias que deambulan entre la narración y el microensayo, aspectos como los relacionados con los tortuosos rodeos que hace el deseo sexual para satisfacerse, o las ambigüedades propias de nuestra lengua según cómo se ordenen las palabras que la conforman, todo practicando una estética de la desnudez, que se adapta con naturalidad a las características de un género al que ha consagrado más de una decena de títulos entre obras propias y colaboraciones.

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Recomendamos: Escucha a Brasca hablando de su creación reciente:

lunes, 27 de agosto de 2012

Impedimenta anuncia la próxima aparición de 'Caída y auge de Reginald Perrin', un referente de la cultura popular británica



El sello Impedimenta, uno de los que, por merecimientos propios, más devotos suma en nuestro país prepara el nuevo curso y ya ha dado a conocer a través de las redes sociales cuál será uno de sus primeros lanzamientos posvacacionales. Se trata de Caída y auge de Reginald Perrin, cuarta novela del autor y primera entrega de la trilogía que David Nobbs dedica a un mediocre ejecutivo de ventas de mediana edad que, harto de malgastar sus días aguantando a su estúpido jefe en la empresa Sunshine Desserts y de soportar una infeliz vida familiar, decide tirarlo todo por la borda y empezar de cero. Su huida no será precisamente convencional, no vendrá precedida de un clásico y vulgar “voy a comprar tabaco”, sino que Reginald decidirá simular su propio suicidio y arrancar su nueva existiencia convertido ya en otra persona, Martin Wellbourne. 

Caída y auge de Reginald Perrin debe su fama a la célebre adaptación televisiva que entre 1976 y 1979 pudieron disfrutar los espectadores de la BBC. Tal fue el proceso de retroalimentación entre la novela original y la hilarante sitcom protagonizada por Leonard Rossiter que las posteriores ediciones de La Muerte de Reginald Perrin, título de la obra aparecida por primera vez en 1975, cambiaron su nombre para que coincidiera con el título de la serie de televisión, que es con el que actualmente se conoce al producto literario. Ya en las continuaciones el proceso ganará en complejidad y, en palabras del autor, en "dificultad" al escribirse las novelas -según sugerencia del actor principal después del éxito de la primera entrega- teniendo de antemano garantizada su adaptación televisiva. De este modo, El Retorno de Reginald Perrin, de 1977, será la base de la segunda serie y El Mundo Mejor de Reginald Perrin, un año posterior, cimentará la tercera. Años más tarde, en 1996, se llegará a producir  una cuarta serie, llamada El Legado de Reginald Perrin, también escrita por Nobbs, autor de 76 años que ha firmado entre medias otros éxitos televisivos y cuya más reciente novela, It Had to be You fue publicada hace apenas unos meses,  en 2011.

La influencia de Caída y auge de Reginald Perrin en la cultura popular británica ha sido considerable en las últimas décadas, especialmente entre aquellos que superan los cuarenta años de edad e incluso todavía hoy los ingleses hablan de “hacer un Reggie” al referirse a alguien que quiere simular su propia muerte. Este hecho se vio favorecido por una sorprendente, aunque casual coincidencia y es que, un miembro del Parlamento, John Stonehouse, también fingió su propia muerte dejando sus ropas abandonas en una playa antes de que el primer libro de Nobbs –que recrea una situación casi idéntica- fuese publicado. Aunque a esas alturas, noviembre de 1974, la novela ya estaba escrita, el diputado no tenía conocimiento de la trama, de ahí el desconcertante parentesco entre ficción y realidad que propulsó el uso de la expresión antedicha, toda vez que Stonehouse, sin saberlo, acababa de hacer el "primer Reggie" de la historia.

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Recomendamos:  
  • Cabecera de Caída y auge de Reginald Perrin, sitcom emitida por la BBC entre 1976 y 1979.

Homenaje a Neil Armstrong, el primer hombre en pisar la Luna


Neil Armstrong sale algo desorientado del Apolo XI después de haber aterrizado en el ojo derecho de la Luna/ EL LIBRÓFAGO.
Este pasado fin de semana fallecía a los 82 años el primer hombre en pisar la Luna. El astronauta del Apolo XI puso su pie sobre el satélite terrestre cumpliendo la “profecía” de Verne puesta en imágenes en movimiento años más tarde por Méliès, el 20 de julio de 1969, en lo que sería un momento histórico descrito por el propio comandante con una frase imperecedera: “Un pequeño paso para el hombre pero un gran salto para la Humanidad”. 

Armstrong, a quien en ese momento el corazón -el mismo órgano que ahora le ha fallado fatalmente-, le latía a 150 pulsaciones por minuto, describiría más tarde aquel momento como algo “especial y memorable”. El que el presidente Obama ha calificado en las últimas horas como el “mayor héroe americano”, recordaría por siempre aquellas vistas “simplemente majestuosas, más allá de cualquier experiencia visual que haya tenido”. 

Durante las tres horas siguientes al alunizaje, Armstrong y su compañero, ‘Buzz' Aldrin, se dedicaron a recorrer a pie la superficie lunar, realizando experimentos y tomando esas célebres y jugosas fotografías que, con mayor o menor fundamento, tantas sospechas han venido levantando hasta el día de hoy. En cualquier caso, tanto para quienes creemos que el hombre ha pisado realmente la luna y que Armstrong fue el primero de nuestra especie en hacerlo, como para los que insisten en no dar crédito a la culminación del gran anhelo de hombres como el propio JFK, quien no vivió para verlo, el ahora desaparecido ha alimentado la imaginación de millones de personas durante décadas. Sólo por eso se merece que le rindamos, con un toque de humor, nuestro más sincero homenaje.

domingo, 26 de agosto de 2012

Una antología de textos teatrales nos permite disfrutar del Shakespeare más lírico


Jardín circunmurado. 
Antología poética del teatro de William Shakespeare.
Edición, prólogo y traducción de Christian Law Palacín.
Pre-Textos. Col. La cruz del sur. 2012. 1ª edición.
Encuadernación: rústica. Formato: 22x14 cm.
196 páginas.


Por el modo en que está concebido, Jardín circunmurado podría ser, bien una sugestiva iniciación a conocer el teatro de William Shakespeare –para aquellos que aún no se hayan decidido a leer al genio británico en un género en el que brilló como nadie pero que cada vez es menos frecuentado en papel: curiosamente, Shakespeare, como era normal en su tiempo, también consideraba las obras teatrales poco dignas de la imprenta -; bien un volumen llamado a facilitar la “portabililidad” de este clásico de la literatura universal en las mesitas de noche o en las maletas de viaje de aquellos de sus seguidores que necesitan de vez en cuando aplicarse una imperiosa dosis dramática (o lírica, o ambas cosas mejor) nacida del talento del hijo predilecto de Stratford-upon-Avon. 

Bien pensado, quedaría, en cualquier caso, una tercera posibilidad, más independiente y enriquecedora y que precisamente parece ser la que anima a los editores de esta antología publicada en los albores del verano por Pre-Textos: detectar al poeta por encima del dramaturgo en el brillante inglés, a menudo concertado “con una métrica de hierro”, como nos indican, que caracteriza al que también fuera actor y lírico.

De ese afán por poner de relieve los poderes de "El Bardo" como poeta nace un libro que recoge, ordenados cronológicamente, algunos de los fragmentos eminentes de sus creaciones. Son piezas –así lo entiende Christian Law Palacín, traductor en su día de los Sonetos y a quien le debemos la edición, la traducción y el prólogo de la presente obra-, que admiten ser presentadas exentas porque, de alguna forma, cuando leemos entero el drama de donde proceden, nos imponen, “casi con furia”, su autonomía. 

Evidentemente, no todos los momentos memorables del portentoso teatro shakesperiano caben en estas apenas doscientas páginas. De ahí que el libro, retomando, la idea inicial de esta prescripción, sea una invitación a seguir buceando en la obra de un autor tan inagotable que ya algunos de sus contemporáneos, como su amigo Ben Jonson –al que alguna vez la posteridad ha querido también encasquetarle la autoría de alguna de sus obras- llegó a decir que “no pertenece a una época sino a todos los tiempos”.

A propósito de su incuestionable vigencia también anima el editor, poeta él mismo, a los escritores actuales a afrontar una tarea que considera urgente, la de acometer la traducción del teatro del autor de Romeo y Julieta, Hamlet o El Mercader de Venecia desde una perspectiva nueva que permita actualizarlo sin desatender la prosodia de aquellos parlamentos y diálogos dichos en verso.
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